Mujer ha vivido en una cabaña de barro por 17 años, pero por dentro luce como un cuento de hadas

Una admirable mujer decidió dejarlo todo atrás, su casa los vehículos, los restaurantes, el dinero: todo. Se fue muy lejos de todo y allí encontró un hermoso sentido para la vida. 

El mundo de hoy en día trae mucho afán y estrés. Por eso resulta un encanto disfrutar de la tranquilidad de los bosques y lugares naturales, alejados del caos de las ciudades. Justamente eso fue lo que pensó Emma Orbach, de Gales.

La mujer tomó la decisión de dejarlo todo atrás y mudarse a una casita de barro y paja en medio del bosque. En 1999, la graduada de Oxford compró la propiedad en 800 euros. Creció en lo que ella describe como "un castillo en ruinas", según Human Planet.

Sus padres la enviaron a uno de los colegios más caros del país, donde incluso las hijas de presidentes extranjeros estudiaban.

Luego fue a Oxford para terminar su educación con un título en Chino. Después de un comienzo tan auspicioso, Emma podría haber hecho prácticamente cualquier cosa que hubiera querido con su vida. Entonces, ¿por qué elegir esto?

Durante los últimos años, Emma, una madre de tres hijos de 63 años, ha vivido en una choza de barro redonda en el fondo de un campo al oeste rural de Gales, a 15 minutos a pie de la carretera más cercana.

Allí vive como toda una mujer independiente y autosuficiente. Se alimenta de lo que ella misma produce allí y su fuente de agua es un riachuelo cercano.  

Emma hospeda de vez en cuanto a turistas en su hogar, es una actividad que realmente disfruta y además le sirve para pagar su único gasto: 63 euros que debe dar al ayuntamiento para que le permitan vivir en el bosque. En este lugar aprendió a valorar lo esencial y sencillo.

La naturaleza, el sol, la luna y las estrellas son su máxima compañía. Ella simplemente quiso huir de la contaminación, las luces y los autos.

Allí vive feliz y plena, es completamente autosostenible y no necesita de más. Es un claro ejemplo de que el ser humano puede vivir en la tierra sin perjudicarla y dañarla. Solo es cuestión de vivir en armonía con el entorno que nos rodea. ¡Bravo por ella!